A lo largo del día, nuestro cerebro “se calienta” hasta el punto de quemar un tercio de las calorías que consumimos y para poder funcionar de forma más eficiente, necesita enfriarse. Al bostezar incrementamos el flujo de sangre aportando “aire fresco” a nuestro cerebro. Además cuando bostezamos se eleva nuestro nivel de conciencia cognitiva, lo que nos ayuda a mantenernos centrados en las ideas y conceptos importantes. Hasta hace poco, se pensaba que el hecho de que alguien bostezara mientras hablábamos, no nos decía nada más allá de que debía estar aburrido o cansado. Pero parece ser que el bostezo tiene un significado más profundo. El bostezo puede ser un mecanismo de escape que utilizamos para no tener que enfrentarnos a situaciones estresantes, dolorosas o difíciles. Cuando en una conversación sale un tema del que preferimos no hablar, solemos bostezar sin darnos cuenta para...
Parece tan sencillo reconocer lo que vemos que –a menudo- resulta difícil comprender los problemas de reconocimiento. Sin embargo, se ha observado que las lesiones cerebrales pueden alterar de diversas formas la capacidad de reconocer visualmente, es lo que se denomina agnosia visual . La agnosia visual puede definirse como la incapacidad para identificar lo que se ve en ausencia de alteraciones visuales o intelectuales significativas y no es el único trastorno del reconocimiento y procesamiento visual a tener en cuenta en un estudio neuropsicológico de las capacidades visuales. Esta incapacidad puede darse de dos formas básicas: 1. Asociativa , en la que se produce una percepción desprovista de su significado. Se caracteriza por una integridad de la percepción, los afectados no reconocen los...
Cierto día un motivador estaba dando una conferencia sobre gestión de tiempo a un grupo de profesionales. Para dejar claro un punto utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidaran. De pie frente a un auditorio compuesto por gente muy exitosa dijo: Quisiera hacerles una pequeña demostración... De debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de piedras del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro. Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿Está lleno este jarro? Todos los asistentes dijeron ¡Sí! Entonces dijo: ¿Están seguros? Y sacó de debajo de la mesa un cubo con piedras pequeñas de construcción. Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes. Luego preguntó una vez más: ¿Está lleno este jarro? Esta vez...
Comentarios
Publicar un comentario